Con el grupo de pastoral, fuimos a visitar el hogar de ancianos. El lugar era precioso, con lindos jardines, salas espaciosas y acogedoras saludamos a los abuelitos y les llevamos a los tunos de la universidad, se veian contentos, además se sabian todas las canciones.Luego de algunos juegos y dinámicas, cada uno de nosotros se acercó a un abuelito y tratamos de conocerlos, esforzándonos mas por escuchar que hablar de nosotros.
Yo conversé con la Sra. Catalina me conto que no estaba a gusto en el hogar, que la "monja" la indisponía con el grupo porque ella no era católica, y para terminar me contó que llegar a la vejez es muy triste. Un panorama para nada alentador. Después de una oración de despedida, nos fuimos, (temprano por cierto) y en el camino intercambiamos experiencias, luego reimos por las cosas graciosas que sucedieron, comentamos lo abandonado que se sienten los abuelos en el hogar y llegamos a la conclusión que no nos gustaría dejar a nuestros padres en un lugar así, despues de todo tal como lo dijo Stefanny: "No porque el lugar sea bonito, ellos van a ser felices"
1 comentario:
Hola amiga, bueno concuerdo contigo enla última frase, con la que dices: "no porque sea un lugar bonito, ellos serán felices". Tienes toda la razón, buenopara eso estamos, creo que es una de nuestras grandes misiones, alegrar los corazones de los demás. Es una gran tarea. Cuidate mucho, nos vemos
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